| Y gritarle al mundo entero: "NECESITO LIBERTAD". |
Un
escalofrío provocado por el contacto de mi frente contra el frío
cristal de la ventana del autobús se abre paso, recorriendo así
cada centímetro de mi espinazo. Mi mirada se pierde en el
horizonte, un horizonte en constante movimiento. Cansada de perderme
en mis pensamientos para luego nunca encontrarme, decido subir el
volumen de la canción que está sonando al máximo, para así
ensordecer la tormenta de pensamientos confusos que ha inundado mi
ser. Los versos de la canción 1999
de Love of Lesbian, calan en mí. Sus palabras se posan tímidas pero
contundentes sobre mi corazón. Y entonces empiezan a arder, y junto
a ellas todo mi interior.
Sentada
en este autobús, sin apartar la mirada del paisaje que me tiene
cautivada, escapando de ti. Los campos teñidos de hermosos colores
otoñales. Algunos árboles que están empezando a desnudar sus
ramas, tiñendo el árido suelo de mil tonos amarillos. Los cielos
azules manchados de nubes blancas. Los ligeros pájaros observándome
desde las alturas.
Todo
moviéndose a toda velocidad a través de mi ventana, desdibujándose,
convirtiéndose en manchas difíciles de definir. Aún así intento
congelar cada instante, cada imagen, cada momento, sabiendo de
antemano que son únicos, para luego perpetuarlos, y convertirlos en
recuerdos. Pequeños instantes, que me pertenecen a mí, tan solo a
mí. Imágenes que desbordan mi mente, haciéndome llegar a un punto
en el que no hay retorno. Imágenes que me permiten crear un mundo
paralelo al que poder escapar.
Y
a medias del viaje, tras dos horas de camino hacia ninguna parte, mi
aliento juega a empañar el cristal, donde mi delgado dedo escribe
“fin”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario