sábado, 25 de octubre de 2014

Infinitas carreteras


Y gritarle al mundo entero: "NECESITO LIBERTAD".

Un escalofrío provocado por el contacto de mi frente contra el frío cristal de la ventana del autobús se abre paso, recorriendo así cada centímetro de mi espinazo. Mi mirada se pierde en el horizonte, un horizonte en constante movimiento. Cansada de perderme en mis pensamientos para luego nunca encontrarme, decido subir el volumen de la canción que está sonando al máximo, para así ensordecer la tormenta de pensamientos confusos que ha inundado mi ser. Los versos de la canción 1999 de Love of Lesbian, calan en mí. Sus palabras se posan tímidas pero contundentes sobre mi corazón. Y entonces empiezan a arder, y junto a ellas todo mi interior.

Sentada en este autobús, sin apartar la mirada del paisaje que me tiene cautivada, escapando de ti. Los campos teñidos de hermosos colores otoñales. Algunos árboles que están empezando a desnudar sus ramas, tiñendo el árido suelo de mil tonos amarillos. Los cielos azules manchados de nubes blancas. Los ligeros pájaros observándome desde las alturas.

Todo moviéndose a toda velocidad a través de mi ventana, desdibujándose, convirtiéndose en manchas difíciles de definir. Aún así intento congelar cada instante, cada imagen, cada momento, sabiendo de antemano que son únicos, para luego perpetuarlos, y convertirlos en recuerdos. Pequeños instantes, que me pertenecen a mí, tan solo a mí. Imágenes que desbordan mi mente, haciéndome llegar a un punto en el que no hay retorno. Imágenes que me permiten crear un mundo paralelo al que poder escapar.

Y a medias del viaje, tras dos horas de camino hacia ninguna parte, mi aliento juega a empañar el cristal, donde mi delgado dedo escribe “fin”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario